Lavarse las manos: una actividad esencial ¿al alcance de todos?

Durante los días de la contingencia de salud mundial provocada por la COVID-19, los dos mensajes más recurrentes que todos hemos escuchado han sido “quédate en casa” y “lávate las manos”. 

Así mismo, estos tiempos extraordinarios nos han hecho modificar muchas de las rutinas que toda la vida hemos dado por sentadas, como acudir a nuestra oficina o negocio a trabajar, abrazar a nuestros seres queridos y, justamente, lavarnos las manos. 

La mayoría de estas medidas restrictivas son temporales y pronto podremos retomar nuestras rutinas, sin embargo, muchísimas personas en el mundo no pueden hacer cosas tan básicas como lavarse las manos, aunque quisieran, por lo que quedan más vulnerables al contagio de COVID-19 y otras muchas enfermedades. Es decir, hay cosas que para muchos seres humanos son cotidianas y “normales”, pero para otros no lo son en lo absoluto.


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Las causas de lo anterior son mayormente atribuibles a la falta de agua, lo cual no solo incide en la imposibilidad de lavarse las manos, sino en todas las medidas de higiene en general. El agua tiene un papel vital para nuestra supervivencia, no nada más porque necesitamos beberlo, sino porque también nos permite limpiar nuestro cuerpo y, por supuesto, nuestras manos para evitar enfermedades; pero hay muchas más razones, como el crecimiento económico, la sustentabilidad y la protección ambiental.

Todos somos uno

Lo que vivimos por la COVID-19 nos ha puesto en perspectiva muchas cosas, entre ellas el hecho de que todos somos vulnerables ante una pandemia, y también que todos estamos conectados, no solamente entre seres humanos, sino con toda la demás fauna y la flora del planeta.

La crisis climática es prueba de lo anterior y ésta está ligada indiscutiblemente al agua, pues afecta su disponibilidad y calidad, amenazando la vida de todos los seres vivos, incluyéndonos, así como el desarrollo sustentable.


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Así mismo, el crecimiento desmedido de la población ha traído como resultado un consumo descontrolado de recursos naturales, extinción de especies, calentamiento global y cambios en el ciclo del agua. Las consecuencias son claras: 1 de cada 3 personas en el mundo carece de acceso a agua potable.

Los compromisos de Saint-Gobain PAM en relación al agua y cambio climático

Conscientes del papel que tienen en la conservación de este líquido vital, diversas empresas han establecido compromisos para contribuir a alcanzar los objetivos de la Organización de las Naciones Unidas con el fin de hacer frente al cambio climático y a la escasez de agua. Una de ellas es Saint-Gobain PAM.


Saint-Gobain

Por ejemplo, en relación al objetivo de “proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos”, Saint-Gobain PAM mantiene su política de utilizar materiales 100% reciclables en su fundición dúctil para cuidar las materias primas fósiles no renovables.

Por otro lado, también se estableció la meta de “aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores, asegurando la sustentabilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua”. En relación con ella, Saint-Gobain PAM se ha comprometido a seguir reciclando más del 60% del agua (esto es 164 albercas olímpicas) que utiliza.

Ahora bien, respecto a cuestiones de logística, la compañía utiliza transportes limpios y ubicaciones estratégicas para acortar las distancias a recorrer, con el fin de reducir sus emisiones de CO2.


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Hoy más que nunca, la carencia de agua se resiente y pone en vulnerabilidad a un gran número de personas. La contingencia de salud por coronavirus es un llamado a todos para emprender acciones urgentes, mismo que Saint-Gobain PAM ha atendido y seguirá atendiendo en los años por venir.

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