Sustentabilidad: el siguiente paso de la arquitectura minimalista

La arquitectura minimalista, en su definición más elemental, se refiere a aquella en la que se usan elementos simples para su diseño, es decir, sin decoración u ornamentación. Así mismo, los profesionales del rubro mencionan que la esencia real de la arquitectura sólo puede revelarse mediante la condensación del contenido y la reducción de las formas y los diseños a su mínimo.

 

Este estilo arquitectónico no es nuevo en el planeta; de hecho, comenzó a popularizarse aproximadamente hace 100 años debido a la influencia de movimientos artísticos como el cubismo y De Stijl, así como la propuesta de la escuela Bauhaus. Sin embargo, a pesar de su antigüedad, ha evolucionado al paso del tiempo para adaptarse a los requerimientos de funcionalidad, materiales y contextos históricos y geográficos.

 

Una de las necesidades y obligaciones básicas de la arquitectura moderna de cualquier estilo o corriente es, sin duda, la sustentabilidad, que deriva no solamente en acciones conscientes del medio ambiente, sino también en confort para los ocupantes.

 

Así mismo, recientemente se ha popularizado el término “clean living” (o “vida limpia” en español), el cual se refiere en un principio a consumir alimentos puros y saludables, así como a evitar los cigarrillos, el alcohol, las toxinas en productos de belleza, etc.; sin embargo, también ha llegado a la arquitectura mediante el diseño y la construcción de espacios minimalistas en materiales y decoración, con el menor impacto ambiental pero superiores en diseño. A continuación te damos tres ejemplos de esta tendencia:

 

Chantli Kuaulakoyokan

 

La “casa en la copa del árbol", o Chantli Kuaulakoyokan en náhuatl, del arquitecto Gerardo Broissin, fue presentada en el marco de la Design Week México 2018 como un espacio que evoca a la niñez y a un refugio propio e íntimo que nos permita desconectarnos, pero al mismo tiempo empaparnos un poco de naturaleza y disfrutar de las vistas.

 

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Tradicionalmente, este tipo de construcciones se hace con madera, pero el arquitecto hizo una reinterpretación con vidrio Saint-Gobain para contribuir a la conservación del medio ambiente y aprovechar las propiedades de la luz natural, de tal forma que no prive a sus ocupantes del paisaje que les rodea.

 

Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC)

 

El MUAC, ubicado en la Ciudad de México, es un museo de cristal que seduce a sus visitantes debido, entre otros factores, a su exquisitez y minimalismo, cualidades que se empiezan a disfrutar a simple vista con tan solo aproximarse al edificio.

 

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Esta obra del célebre arquitecto mexicano Teodoro González ostenta productos de vidrio Saint-Gobain como SGG Stadip Planilux, SGG Securit Planilux y SGG Stadip Diamant, los cuales ayudan a resaltar los detalles de su construcción pero también los de las obras que dentro se exponen, ya que permiten el paso de luz natural y brindan confort y seguridad a los visitantes. Así mismo, por su transparencia contribuyen al ahorro de energía y a la regulación natural de temperatura.

 

 

Centro de exhibición para materiales de construcción

 

Este edificio ubicado en Etoy, Suiza, requería resolver algunos dilemas de funcionalidad, como por ejemplo la entrada de luz natural, sin perder minimalismo y elegancia.

 

Primero que nada, se necesitaba que los productos dentro de él se pudieran apreciar claramente en condiciones especiales de luz para resaltar sus características y así hacerlos más atractivos. Para ello se decidió incorporar vidrio Saint-Gobain en sus fachadas norte y sur con la finalidad de crear un brillo interior que al mismo tiempo ofreciera perspectivas cambiantes. Así mismo, durante la noche, la extraordinaria transparencia de este vidrio provoca la ilusión de estar observando una estructura flotante en medio de la oscuridad gracias a las luces que emanan de su interior.

 

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Las enormes fachadas de cristal se colocaron concordantemente con la estructura minimalista y geométrica de todo el edificio, lo que permite más incidencia de luz sin perder limpieza en las líneas arquitectónicas.

 

Una de las fachadas tiene una inclinación de 23°, lo cual además de ser una idea arquitectónica, es parte de un sofisticado concepto de climatización, ya que se buscó que la luz del sol no pegara directamente en el lado sur, donde el edificio proyecta su propia sombra. De esta forma se reducen las cargas de calor, el desperdicio de energía y la necesidad de una capa de protección solar.

 

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Sin duda, la arquitectura enfrentará más retos en los próximos años, sin embargo, el uso de materiales adecuados permitirá a los expertos seguir cualquiera de las nuevas tendencias de diseño sin descuidar la sustentabilidad y la conciencia ecológica.

 

Fuentes:

Saint Gobain

Archilovers