La presencia de los espejos: desde las primeras culturas hasta la era de los robots

Un espejo es cotidiano, incluso básico en la mayoría de los hogares, y aparentemente algo muy simple, banal o de vanidad: superficies planas o curvas de cristal con una capa reflejante. Sin embargo, sus usos son muy importantes no sólo en la estética, sino también en la fotografía, la astronomía, la robótica y las artes, por mencionar algunos campos. Así mismo, ha acompañado a la humanidad en su trayecto por este planeta prácticamente desde que existen los registros históricos.

 

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Instalación con luces y espejos “Gleaming Lights of the Souls” de Yayoi Kusama, Fuente: Shutterstock

 

Desde el año 600 a.C. se tienen registros de espejos producidos por el hombre con rocas pulidas. Los más antiguos eran negros y hechos de obsidiana. Particularmente, en Mesoamérica los espejos se consideraban algo mágico que revelaban el porvenir de los que se reflejaban en ellos, además de ser un medio para comunicarse con sus antepasados, dioses y el “otro mundo”. Por sus cualidades sagradas, eran usados en ofrendas sólo por gobernantes, importantes guerreros y alta sociedad. Los olmecas, por ejemplo, desarrollaron un espejo de pirita con una superficie cóncava.

 

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El proceso perfeccionado para elaborar el espejo de cristal apareció hasta el Renacimiento en Florencia, Italia. Este tenía la claridad necesaria para que los artistas trabajaran e incluso pudieron desarrollar la técnica del autorretrato.

 

Años después, los venecianos lograron dominar el arte de realizar espejos combinado con sus habilidades para el vidrio. Esta actividad económica era tan importante en Italia, que si algún artesano se atrevía a contar sus secretos a un taller de otro país europeo, no vivía para contarlo.

 

Al terminar el periodo renacentista, otros países como Francia buscaron ganarle terreno a Italia como fabricante de espejos. Es así que con el apoyo del rey Luis XIV se crea la Real Fábrica de Espejos, hoy Saint-Gobain. Incluso se logró que fabricantes venecianos fueran a Francia a enseñar sus técnicas.

 

Actualmente el proceso de producir espejos es compartido en el mundo y los productores más innovadores buscan crear formas más inteligentes y sustentables. Es así que Saint-Gobain, en sus esfuerzos por desarrollar procesos que no dañen al medio ambiente, cuenta con espejos ecológicos como Miralite Revolution, la opción más amigable con el planeta. Si quieres saber por qué este espejo no contamina, sólo ve el siguiente video.

 

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