El secreto detrás de los diamantes de cristal de la pirámide de Louvre

Por cientos de años, los beneficios que las soluciones de Saint-Gobain han otorgado a la arquitectura y al arte han dado como resultado la creación de impresionantes obras que hoy son patrimonio del mundo.

En este caso, la joya de la corona es una estructura piramidal con 30 años de antigüedad que muchos identifican, pero verla en persona significa quedarse sin aliento: la pirámide del Museo de Louvre, que mide 21.64 metros de altura y 35.42 metros cada lado. De hecho, su creador buscó que tuviera las mismas dimensiones que la pirámide de Giza en Egipto.

 

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A continuación conocerás qué tan grande fue el reto de crear un vidrio totalmente nuevo para este proyecto y lo que significa ahora para la cultura mundial.

 

¿Cómo era el proyecto original?

 

La construcción nació en el proyecto Grand Louvre de 1981, anunciado por el entonces presidente de Francia, François Mitterrand. Dicho plan contemplaba un rediseño y aumento de espacio para el museo, pero cuando se terminó, resultó que las salas de exhibición crecieron al doble, por lo que se solicitó el diseño de una nueva entrada para los diferentes pabellones del museo, misma que se convertiría a la postre en la pirámide.

A lo largo del tiempo, esta estructura dejó de ser una “simple entrada” para convertirse en la tercera obra más visitada de todo el museo, sólo después de La Mona Lisa y la Venus de Milo, además de que, por su complejidad, es considerada una obra maestra arquitectónica y tecnológica.

 

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Ningún vidrio comercial funcionaba para el diseño...

 

La Pirámide del Louvre fue diseñada por el arquitecto chino-estadounidense Leoh Ming Pei, quien quería crear una pieza viva que flotara sobre el suelo, así que la forma de la pirámide fue su mejor opción. Pei insistió en que el material que cubriera su obra debía tener total transparencia para que los visitantes pudieran apreciar el interior sin ninguna distorsión, especialmente porque el vidrio común suele tener un ligero tono azulado o verdoso. Al no encontrar nada en el mercado que satisfaciera sus demandas, solicitó a Saint-Gobain el diseño de un nuevo vidrio ultratransparente.

 

Así fue como Saint-Gobain inventó un vidrio nuevo para el Louvre

 

En 1985 Saint-Gobain aceptó el reto y, tras meses de investigación exhaustiva para fabricar un vidrio de 21.52 milímetros con claridad extrema, obtuvo el Diamond Glass, del que se cortaron 675 paneles en forma de diamante y 118 triángulos con los que se cubrió la gran Pirámide del Louvre. Actualmente, podemos encontrar Diamond Glass en las cinco pirámides del museo: la principal, las tres pequeñas réplicas que están a su lado y la invertida, dentro del área comercial.

 

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La obra se inauguró en 1989 y hasta el día de hoy es considerada una joya de la arquitectura e innovación al unir un edificio histórico con un elemento moderno. Sus 30 años embelleciendo el paisaje parisino representan también la misma edad de uno de los vidrios más claros del mercado.

Conoce más de éste y otros vidrios de claridad extrema que no sólo pueden adornar obras de arte, sino brindar comodidad para edificios y hogares.