Arcología: Lo edificios que ayer eran teoría hoy son casi una realidad

 

En 1969, Paolo Soleri presentó el libro Arcology: City in the Image of Man, y casi como una premonición, utilizó por primera vez un término que definiría la necesidad más importante de la arquitectura en el siglo XXI. La arcología, como sería traducido al español, es una fusión teórica de dos estudios: la arquitectura y la ecología, y plantea una visión sostenible del desarrollo de las ciudades con sobrepoblación.

La idea de la arcología es construir lugares donde se condense una gran parte de la población sin usar de forma desproporcionada el espacio terrestre, esto gracias a más construcciones verticales, donde las personas vivan, se entretengan, hagan sus compras e incluso trabajen.

 

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Pero el mayor aprovechamiento del espacio no es el único propósito ni beneficio. Más que rascacielos, estos proyectos son “mini ciudades” dentro o a las afueras de las ciudades, que son sostenibles y reducen significativamente su impacto medioambiental.

La arcología considera también un uso responsable de materiales que ofrezcan eficiencia energética y permitan un funcionamiento diario de la construcción donde no se emplee energía extra que otras comunidades también necesiten.

Desde luego, para que un desarrollo arquitectónico cumpla con su función de ser sostenible, debe diseñarse desde la perspectiva de la eco-arquitectura, concepto diferente a la arcología. La eco-arquitectura se puede aplicar a edificios de cualquier tamaño, y se caracteriza por analizar todas las oportunidades que una estructura puede aprovechar del medio ambiente (como la luz natural, el viento o el reciclaje del agua de lluvia) y así gastar menos recursos naturales y energía.

 

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Saint-Gobain ya apuesta por edificios de este tipo, y aunque éste es un término nuevo y aún en desarrollo, a través de programas como el Multi Comfort Student Contest, la empresa busca que los jóvenes arquitectos comiencen a pensar en proyectos que combinen los usos habitacionales, recreativos y comerciales en un espacio que aproveche al máximo los recursos naturales, considere el contexto medioambiental del sitio, genere menos desperdicios, gaste menos recursos naturales, utilice materiales que le permita ahorrar energía e incluso generar la propia y liberar menos o ningún contaminante al medio ambiente.

Una comunidad arcológica debe también brindar facilidades de movilidad. Al estar todo cerca: casa, comercios, entretenimiento y trabajo, y tener una extensión territorial proporcionada, los autos no están contemplados dentro de estos diseños, por lo que no existe ninguna emisión de su parte.

 

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Son muchos los edificios en el mundo que siguen todos estos principios ecológicos y han logrado reducir su impacto medio ambiental, sin embargo nadie aún a construido al 100% un proyecto de arcología que reúna todas las características propias de estas mini ciudades.

Y aunque los diseños parecen salidos de la ciencia ficción, hoy, 50 años después de la publicación de Paolo Soleri, estos desarrollos arcológicos parecen más una realidad necesaria que una teoría.