10 secretos asombrosos de las salas de conciertos

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que hace que una sala de conciertos sea “buena”? ¿O por qué cuando presencias un concierto en vivo hay veces que suena igual o mejor que el disco y otras que ni siquiera reconoces la canción? Si bien hay veces que los músicos o cantantes pueden desafinar o hacer modificaciones a sus canciones durante los conciertos, la realidad es que el hecho de que disfrutes o no los sonidos viene comúnmente de las características físicas de las salas de conciertos.

El diseño de estos recintos trae varios retos interesantes para los arquitectos, porque por un lado deben cumplir con las exigencias físicas para que el edificio funcione para lo que fue construido, mientras que por otro deben atender necesidades estéticas. 


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Para lograr buenos resultados, se tienen que trabajar mucho las geometrías y acabados con el fin de que ayuden al sonido que viene del escenario y lo refuercen. Se usan techos curvos e inclinados, así como superficies irregulares y otros elementos absorbentes. Tanto el consultor acústico como el arquitecto del proyecto deben trabajar en conjunto para lograr un equilibrio de estética y funcionalidad.

A continuación compartimos contigo algunos secretos de las salas de conciertos en los que seguramente no habías pensado.

  1. Las partes laterales de las salas son importantísimas para que te sientas envuelto y rodeado por el sonido.

  2. La reverberación (fenómeno sonoro que consiste en una ligera permanencia del sonido una vez que la fuente original ha dejado de emitirlo) también es importante: los auditorios deben permitirla pero por debajo de los 500 Hz para dar un sentido de calidez.

  3. El detalle con el que aprecias los sonidos también tiene influencia en tu experiencia, por lo tanto debe haber reflexiones sobre superficies de soporte que estén cerca del escenario o la audiencia para que el retraso sea corto y puedas asociar lo que ves a lo que escuchas.

  4. Entre más asientos haya, menos definición hay en el sonido.

  5. Para que la sala esté libre de ruidos de fondo, se deben usar muros, losas y puertas con alto nivel de reducción de ruido. Para fabricarlas se utilizan materiales como el concreto o técnicas como aisladores de vibración y muros compuestos por capas.


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  1. En la construcción de algunas de las mejores salas de conciertos se utilizó Acustik de Saint-Gobain Plaka, un material hecho de yeso que absorbe el sonido y está multiperforado. Debido a que se puede utilizar en áreas de muros y plafones con formas lisas o curvas, también resalta el valor estético de los proyectos.

  2. El techo es la mejor herramienta para transmitir de manera homogénea el sonido hacia la audiencia, por eso se tiene que cuidar mucho su altura, pues modifica el volumen de la sala y, por ende, la transmisión del sonido.

  3. El suelo también es importante, ya que debe tener la forma adecuada para reducir la difracción en las cabezas del público. La difracción es un fenómeno característico de las ondas que se basa en la desviación de éstas al encontrar un obstáculo (como las cabezas) o atravesar una rendija.

  4. ¿Qué es mejor: construir salas anchas o estrechas? En las primeras, las ondas sonoras llegan desde el techo y en las segundas, desde las paredes laterales, por lo tanto, se prefieren las salas estrechas.

  5. El Gran Salón del Musikverein (Viena, Austria) es considerado la mejor sala de conciertos del mundo por su diseño en forma de “caja de zapatos”, es decir, tiene una geometría rectangular con suelos planos o ligeramente inclinados. Además, la orquesta y el escenario están elevados para que se nivelen con el campo visual de los asistentes, incluso hasta los que están en la última fila. Así mismo, cuenta con numerosas superficies reflejantes para que el sonido llegue hasta “el palomar”.


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